Lo que sigue es algo así como un idilio. Un idilio que dura menos de un año, hasta que ella se va a Madrid. María se va a Madrid porque tiene que irse, pero sobre todo porque no tiene motivos para quedarse. Todas las minas se te van a Madrid, hubiera sido la broma de los amigos vulgares de Julio, pero Julio no tiene amigos vulgares, siempre se ha cuidado mucho de las amistades vulgares. En fin, que en este relato ella no interesa. El que interesa es Julio:
Nunca la olvidó, dice Julio. Hizo su vida, tuvo hijos y todo, se separó, pero no la olvidó. Ella era traductora, igual que tú, pero de japonés. Se habían conocido cuando ambos estudiaban japonés, muchos años atrás. Cuando ella muere, él piensa que la mejor manera de recordarla es haciendo de nuevo un bonsái.
¿Y lo compra?
No, esta vez no lo compra, lo hace. Consigue manuales, consulta a los expertos, siembra las semillas, se vuelve medio loco.
María dice que es una historia rara.
Alejandro Zambra - Bonsái
