lunes, 20 de abril de 2009

Ofelia - Arthur Rimbaud


I
Sobre el tranquilo remanso donde las estrellas duermen,
como una gran flor de lis la blanca Ofelia flotaba,
rodéanle largos velos que lentamente la mecen,
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.

Hace ya más de mil años que la triste Ofelia yace
sobre el rio negro y largo, igual que un blanco fantasma.
Hace ya más de mil años que murmura la romanza
de su suave locura al céfiro de la tarde.

El viento besa sus senos y despliega en corola
sus grandes velos mecidos muellemente por las aguas,
los sauces estremecidos sobre su espalda la lloran,
sobre su frente dormida se inclinan los cañizares.

Los nenúfares heridos en torno a ella se pasman,
ella despierta a veces, en un abedul moroso,
algún nido del que escapa un leve temblor de alas:
- Y de los astros de oro cae un canto misterioso.

II
¡Oh pálida Ofelia bella!, igual que la nieve hermosa:
¡Sí! tú moriste niña por la corriente llevada.
- De los montes de Noruega los vientos tumultuosos
de ásperas libertades te hablaron con voz quebrada.

Fue un soplo retorciendo tu espléndida cabellera
a tu alma soñadora trajo un extraño sonido;
Tu corazón escuchaba cantar la naturaleza
en los quejidos del árbol y de la noche el suspiro.

Es que la voz de los mares, locos, con inmenso hálito,
rompió tu pecho de niña tan humana y tan sencilla
¡y una mañana de abril un caballero muy pálido,
un pobre mudo alocado, se sentó en tus rodillas!

¡Cielo, amor, libertad! ¡Qué sueño, oh pobre loca!
Tú te fundías con él como nieve en llamarada
y tus tremendas visiones enmudecieron tu boca
-Y el infierno terrible azaró tu azul mirada.

III
- Y nuestro poeta cuenta que, con el fulgor del cielo
las flores que tú cogiste de noche, vas a buscar,
y que ha visto sobre el agua, recostada entre los velos,
como una gran flor de lis, la blanca Ofelia flotar.

jueves, 16 de abril de 2009

Sabía que iba a casarse el sábado siguiente, en una boda de estruendo, y el ser que más la amaba y había de amarla hasta siempre no tendría ni siquiera el derecho de morirse por ella. Los celos, hasta entonces ahogados en llanto, se hicieron dueños de su alma. Rogaba a Dios que la centella de la justicia divina fulminara a Fermina Daza cuando se dispusiera a jurar amor y obediencia a un hombre que sólo la quería para esposa como un adorno social, y se extasiaba en la visión de la novia, suya o de nadie, tendida bocarriba sobre las losas de la catedral con los azahares nevados por el rocío de la muerte, y el torrente de espuma del velo sobre los mármoles funerarios de catorce obispos sepultados frente al altar mayor. Sin embargo, una vez consumada la venganza, se arrepentía de su propia maldad, y entonces veía a Fermina Daza levantándose con el aliento intacto, ajena pero viva, porque no le era posible imaginarse el mundo sin ella.

domingo, 15 de marzo de 2009

sábado, 14 de marzo de 2009

Gustavo Adolfo Bécquer

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la humana ciencia no descubra
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los miran,
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira,
Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas,
Mientras exista una mujer hermosa,
¡habra poesía!

miércoles, 11 de marzo de 2009

Este Presente

Me gusta este presente
Este pasado del futuro
Este futuro del pasado
Este suspenso
Que nos arrastra
Presente a presente
este tren
que nos lleva furioso
sobre las vigas
del riel temporal de existir.
Me gusta beber esta cerveza
Que se acaba sorbo a sorbo
Haciendo transcurrir el tiempo.
Me gusta decir estas palabras
Que avanzan letra a letra
Haciendo tiempo al tiempo.
Me gusta este presente
En que somos sueño y recuerdo
Me gusta compartirlo contigo
y saber que el presente
siempre se recuerda en el futuro.

jueves, 5 de marzo de 2009

Así es como pasa el tiempo

Si es la primera vez que lees este poema
Tienes una sorpresa por delante
Como yo que escribo este tercer verso
Sin saber lo que dirá el cuarto
Ahora ya tienes cuatro versos
Ahora cinco antes de este
Todos sin retorno
¿te fijas como se mide el tiempo?
Ya tienes un poema entero
Un poema sin retorno.

lunes, 23 de febrero de 2009

Vicente Huidobro - Non Serviam

Y he aquí que una buena mañana, después de una noche de preciosos sueños y delicadas pesadillas, el poeta se levanta y grita a la madre Natura: Non serviam.
Con toda la fuerza de sus pulmones, un eco traductor y optimista repite en las lejanías:«No te serviré».
La madre Natura iba ya a fulminar al joven poeta rebelde, cuando éste, quitándose el sombrero y haciendo un gracioso gesto, exclamó: «Eres una viejecita encantadora».
Ese non serviam quedó grabado en una mañana de la historia del mundo. No era un grito caprichoso, no era un acto de rebeldía superficial. Era el resultado de toda una evolución, la suma de múltiples experiencias.
El poeta, en plena conciencia de su pasado y de su futuro, lanzaba al mundo la declaración de su independencia frente a la Naturaleza.
Ya no quiere servirla más en calidad de esclavo.
El poeta dice a sus hermanos: «Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada. ¿Qué ha salido de nosotros que no estuviera antes parado ante nosotros, rodeando nuestros ojos, desafiando nuestros pies o nuestras manos?
»Hemos cantado a la Naturaleza (cosa que a ella bien poco le importa). Nunca hemos creado realidades propias, como ella lo hace o lo hizo en tiempos pasados, cuando era joven y llena de impulsos creadores.
»Hemos aceptado, sin mayor reflexión, el hecho de que no puede haber otras realidades que las que nos rodean, y no hemos pensado que nosotros también podemos crear realidades en un mundo nuestro, en un mundo que espera su fauna y su flora propias. Flora y fauna que sólo el poeta puede crear, por ese don especial que le dio la misma madre Naturaleza a él y únicamente a él».
Non serviam. No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo. Te servirás de mí; está bien. No quiero y no puedo evitarlo; pero yo también me serviré de ti. Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas.
Y ya no podrás decirme: «Ese árbol está mal, no me gusta ese cielo.... los míos son mejores».
Yo te responderé que mis cielos y mis árboles son los míos y no los tuyos y que no tienen por qué parecerse. Ya no podrás aplastar a nadie con tus pretensiones exageradas de vieja chocha y regalona. Ya nos escapamos de tu trampa.
Adiós, viejecita encantadora; adiós, madre y madrastra, no reniego ni te maldigo por los años de esclavitud a tu servicio. Ellos fueron la más preciosa enseñanza. Lo único que deseo es no olvidar nunca tus lecciones, pero ya tengo edad para andar solo por estos mundos. Por los tuyos y por los míos.
Una nueva era comienza. Al abrir sus puertas de jaspe, hinco una rodilla en tierra y te saludo muy respetuosamente.