Ford echa dólares,
sangre de ciudades poligonales y acero
al tubo idiota de la actividad,
y, por la rajadura inferior del comercio van saliendo automóviles,
van saliendo automóviles
y automóviles
y automóviles
y AUTOMÓVILES,
con la continuidad de la gotera en los patios clínicos,
automóviles
iguales y horribles,
con tongo, con testículos, con sebo de burgueses incontestables y hediondos,
con toda la imbecilidad de la máquina democrática.
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