Cuando no hay esperanzas, no hay tiempo (Lao Sheh)
lunes, 26 de octubre de 2009
Jorge Teillier
En la estación de Renaico un caballo blanco enganchado a un coche espera sin impacientarse. Espera bajo toda la lluvia destilada por el mantel sucio del cielo, rodeado de toda la soledad de un mundo redondo e infinito.
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